NOTAS MAYAS
EL PUERCOESPÍN
MAYA

Texto
por Juan José Morales / Ilustración por Samuel Villegas
La palabra "puercoespín" evoca, invariablemente,
al ursón canadiense (Erethizon dorsatum), ese animal cubierto de
largas púas cuya imagen ha sido tan difundida en libros, películas y televisión,
y que habita en los Estados Unidos, Canadá y el extremo norte de México.
Pero en el Mundo Maya existe otro,
desconocido para la mayoría de la gente y muy difícil de observar. Su
nombre científico es Coendu mexicanus; kiixpachoch, en lengua maya.
Mide y pesa lo que un gato bien crecido, poco más de la mitad que el ursón.
El kiixpachoch se distribuye por
toda el área maya, las zonas tropicales de ambas costas de México y llega
hasta Panamá y el extremo septentrional de Sudamérica. Ambas especies,
pertenecientes a la familia zoológica de los eretizóntidos, poseen un
cuerpo cubierto de púas o espinas, que son cerdas modificadas, rígidas,
duras y puntiagudas. Pero mientras el ursón las tiene abundantes y muy
largas hasta doce centímetros cubriéndole todo el cuerpo y la cola,
lo que le sirve de formidable protección contra sus enemigos, las del
kiixpachoch son más escasas y cortas, a veces inadvertibles entre la pelambre.
Además, carece de ellas en la cola, inútil como arma.
Es por eso que algunas aves rapaces,
por ejemplo búhos o águilas arpías, y los grandes felinos, como el jaguar
y el ocelote, pueden atraparlo y devorarlo sin sufrir mayores daños. De
hecho, parece que la función principal de las espinas no es tanto de defensa
sino de camuflaje, para que el kiixpachoch logre confundirse con la vegetación
mientras duerme.
A diferencia del norteño, que merodea
por el suelo, el puercoespín maya es totalmente arborícola. Casi todo
el tiempo lo pasa en lo alto de los árboles, buscando frutos, yemas tiernas,
hojas carnosas, bulbos, cortezas y madera muy blanda que le sirven de
alimento. Pocas veces baja al suelo y es también muy raro verlo activo
a la luz del día.
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